El síndrome antifosfolípido (SAF) es un trastorno de trombosis vascular recurrente asociado con pruebas de anticardiolipina (aCL) o anticoagulante lúpico persistentemente positivas. En pacientes con APS, los anticuerpos anticardiolipina se unen a una variedad de fosfolípidos cargados, incluida la fosfatidiletanolamina, al igual que la cardiolipina. Los pacientes con lupus también tienen títulos elevados de autoanticuerpos contra varios fosfolípidos, incluida la fosfatidiletanolamina. Las presentaciones del síndrome incluyen trombosis de las venas profundas de las piernas, así como de la vena renal, hepática, de la vena cava inferior o de las venas sagitales. La oclusión de la circulación arterial puede manifestarse como accidente cerebrovascular, retinopatía isquémica, infarto de miocardio o intestino o gangrena periférica. La trombosis puede ocurrir en venas o arterias de cualquier tamaño. La pérdida recurrente del embarazo también parece ser el resultado de una trombosis dentro de la vasculatura placentaria y no debe usarse sola con fines de diagnóstico. El diagnóstico del síndrome antifosfolípido debe realizarse junto con otras indicaciones clínicas.
Ayuno de 8 a 12 horas antes del examen. Seguir las indicaciones médicas específicas para la prueba.
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