Las benzodiazepinas se clasifican tradicionalmente como depresores. Se utilizan terapéuticamente para producir sedación, inducir el sueño, aliviar la ansiedad, tratar espasmos musculares y prevenir convulsiones. En general, las benzodiazepinas actúan como hipnóticos en dosis altas, ansiolíticos en dosis moderadas y sedantes en dosis bajas. La prueba es un ensayo de detección que utiliza un método de análisis de inmunoensayo enzimático homogéneo. Los resultados presuntos positivos del análisis se cuantifican con una metodología de espectroscopía de masas por cromatografía líquida (LC/MS/MS) más específica y sensible. La monitorización terapéutica de las benzodiacepinas en orina es importante para garantizar el cumplimiento de las estrategias de tratamiento, así como para garantizar la no desviación con fines ilícitos. La orina o la saliva son las muestras de elección para el seguimiento rutinario de los pacientes que toman medicamentos recetados. El uso de suero/plasma debe limitarse a pacientes anuréticos o cuando la apariencia clínica del paciente no coincide con los medicamentos recetados. Ningún enfoque único de seguimiento proporciona información adecuada sobre el patrón o la dosis de uso de fármacos por parte del paciente. Los hábitos de prescripción más seguros deben incluir una combinación de herramientas y resultados de pruebas de laboratorio para detectar correctamente los patrones de uso de medicamentos. Los resultados de las pruebas de detección de drogas en orina iguales o superiores al límite se informan como positivos y los resultados inferiores al límite se informan como negativos. No se pueden utilizar valores cuantitativos para evaluar la dosis del fármaco, porque el fármaco se metaboliza ampliamente y se excreta en la orina.
Ayuno de 8 a 12 horas antes del examen. Seguir las indicaciones médicas específicas para la prueba.