Las inmunoglobulinas de clases IgG, IgA, IgM, IgD e IgE aparecen en orden descendiente de concentración en el suero de las personas sanas. Los anticuerpos de la IgA se presentan como IgA sérica e IgA secretora. A diferencia de la IgA secretora, el cometido concreto de la IgA sérica no se conoce bien. Al no cruzar la placenta, la IgA no está presente en la sangre del feto. La IgA secretora consiste en un dimero conectado por una cadena J y tiene un componente secretor que protege a la molécula contra las peptidasas. Los cambios de las concentraciones de inmunoglobulina sérica pueden clasificarse como sigue: Hipogammaglobulinemias, en que las personas con insuficiencia de IgA secretora suelen verse más afectadas por infecciones de la mucosa, atopia y enfermedades autoinmunitarias. Las personas carentes de IgA muestran una mayor propensión a los trastornos reumáticos y linfomas. Gammapatías policlonales, con aumento de las concentraciones en la hepatopatía crónica; las infecciones crónicas, sobre todo de los aparatos digestivo y respiratorio; neoplasia del aparato digestivo inferior; enfermedad intestinal inflamatoria; algunos estados inmunodeficientes, como el síndrome de Wiskott-Aldrich y la artritis reumatoide. Gammapatías monoclonales, por ejemplo en el mieloma múltiple del tipo IgA.
Seguir las indicaciones médicas específicas para la prueba.