Las infecciones sintomáticas por hepatitis A (VHA) pueden ser clínicamente indiferenciables de la infección por el virus de la hepatitis B o C, lo que destaca la importancia de los análisis serológicos para conseguir un diagnóstico correcto. Durante la fase aguda de la infección por el virus de la hepatitis A, los anticuerpos IgM anti-VHA aparecen en el suero de los pacientes y se pueden detectar casi siempre tras la aparición de los síntomas de la enfermedad. En la mayoría de los casos, la respuesta de los anticuerpos IgM anti-VHA alcanza su valor máximo en el primer mes de la enfermedad y puede persistir hasta un máximo de 6 meses.
Ayuno de 8 a 12 horas antes del examen. Recolectar la primera orina de la mañana o una muestra de 24 horas, según indicación médica. Mantener refrigerada si es de 24 horas.